miércoles, 10 de diciembre de 2014

Viaje de febrero

   
    Estoy viajando en un colectivo. Es un día gris. Estamos llegando a una ciudad grande. Hay muchas autopistas que cruzan arriba y al costado de nuestra ruta. Veo que adelante, como recorriendo la autopista que tenemos en frente, hay un tornado. Es un embudo alto y delgado. A su rápido paso tira autos, que caen en llamas. El micro sigue hacia adelante, esquivando trozos de fuego. Tampoco podemos detenernos: Ningún lugar es seguro. De repente, una lluvia de brasas derrite el parabrisas. Las chispas empiezan a entrar al micro. Los de las primas filas se queman. Yo estoy más atrás. Me tapo la cara con las dos manos y me pongo a rezar.


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