
Cuando era chiquita -no sé si te lo conté- creía que al soñar nos encontrábamos. Por ejemplo, si yo soñaba que iba a las hamacas con mamá, ella soñaba lo mismo desde su propio ángulo. Si fuera así, ya sabrías, nos vemos casi todas las noches.
La escena es siempre la misma aunque cambian los lugares. Los diálogos son cada vez más extensos y más sinceros. Yo te cuento algunas cosas que aprendí y entendí en este tiempo.
Siempre disfrutamos de estar juntos. ¿Te acordás todo lo que nos reímos anoche?
Cómo podría extrañarte si nos vemos tanto...
Solo te pido que no te mueras sin decirme a dónde vas.
