miércoles, 19 de marzo de 2008

Across the universe

Una tarde de lluvia incita a escribir o a amar, o a las dos cosas.
Hoy una lluvia de emociones cae sobre la ciudad. Los más arriesgados no abren el paraguas.
No puedo abrir el paraguas.
Mi canción favorita es Across the universe, y es mi buena compañía en este momento.
Es la tercera del disco Let it be de The Beatles. Dejarlo ser es no abrir el paraguas. Y con esta canción entre a mi fiesta de quince. Bajé de un Ford A azul con mi tío Eduardo y había un hombre filmándome. Mientras caminaba hacia la puerta, escuché los primeros acordes de la canción y supe que mi deseo se había cumplido. Al cruzar la puerta no escuché ningún sonido. Setenta personas me esperaban. El mundo se detuvo.

viernes, 7 de marzo de 2008

Cuento sin luna

Y estaba tan contenta al correr y correr sobre el pasto mojado que no se dio cuenta que sus pies se congelaban lentamente. Pero tropezó y cayó. Mientras levantábase, vio un árbol de corteza fuerte. Se acercó, lo observó unos instantes y se sentó a sus pies. Por el cobijo de su espesura crecían al ras del suelo flores de colores. Marina miró las estrellas y, por primera vez, reconoció a la Osa Mayor. De repente, sin explicación alguna, todo su entorno acogedor se desvaneció en su mente y ella se paró y corrió en línea recta como si escapara de alguien, de algo o hasta de ella misma. Se sentía aterrada, perseguida, invadida. Yo no podía entender su desesperación; y apostaría, ella tampoco.
Otra vez, sin motivo, se detuvo. Deambuló en círculo, lentamente, atenta a todo lo que pasaba a su alrededor: se buscaba. Y por fin susurró:
-¿Qué hago acá? Es tarde.
Y se fue, tranquila, imperturbable; como todas las mañanas cuando compra el pan, o al mirar vidrieras, o al ir a misa. Se fue; se perdió en la noche y ya no pude verla.