viernes, 26 de septiembre de 2008

El libre juego de la oferta y la demanda

"El viejo oficio de contar historias" es un libro publicado por la editorial Santillana (sino recuerdo mal en el año 1999) sobre narrativa. Creo que este título es una buena definición de escribir -siempre pensando en historias como la narración y exposición de acontesimientos del pasado y como narraciones inventadas. Al usar esta frase para definir este hueco dentro del gran espacio virtual lo restringí solo a cuentos. Esa era la intensión en el momento en que lo cree. Después pensé que sería interesante tener un pequeño mural donde contarle al mundo que me gusta una frase, que vi una película, que creo algo de alguna cosa. ¿Otra página? ¿O desvirtúo la idea original y la presentación del blog? Pensando en hacer lo que se quiere con los recursos que se tienen, me di permiso de publicar un cuento que no es mío, una foto sin ninguna historia y, hoy, un pequeño ensayo.

Tengo Facebook. Desde hace un tiempo recibía en el correo invitaciones para unirme a esta página, esta forma de conocer gente, de compartir (en el mundo capitalista). Hablando con amigas, se me presentó el deseo ya que para acceder hay que ser parte ("Pertenecer tiene sus beneficios" slogan de Visa y lema de muchos). Ayer ingresé y armé uno. Ya tengo 19 amigos, dos álbumes de fotos y un perfil donde confienso que mi ideología política es "Zurdita" y que mi religión es "Beatle".
Lo que me motivó a escribir este texto, es que hace instantes, noté que tuve una página en tripod hace más de cuatro años que luego cayó de su propio peso, tengo space, tengo fotolog ( la última foto publicada data de marzo), tengo blog y ahora tengo facebook. (Creo que no me olvidé de nada). Y me pregunto para qué.
Porque se pone de moda, porque todos tienen y entonces yo también quiero, porque es gratis, no cuesta nada. Porque el mercado me va llevando, me va creando nuevas necesidades de las que ni siquiera soy consciente. Después viene el aburrimiento, el formato de página que pasó de moda y la aparición de un nuevo formato mucho mejor. Mucho mejor. ¿Por cuántos días?
Aún declarada zurdita, formo parte del mundo y voy limitando mis libertades, mis elecciones. La mayoría de las veces no lo noto, y menos le hago frente. Hoy me di cuenta. Pero no eliminé el facebook ni prometí no crearme otra página. Porque, al fin y al cabo, no tiene nada de malo. Es cierto, las páginas de internet no tienen nada de malo. Si cada uno controla el tiempo que "vive" frente al monitor y no olvida otras cosas, no tienen nada de malo. Sólo que hoy descubrí "el libre juego de la oferta y la demanda".
Con la ideología capitalista, que queramos o no nos rige, todo se mide en función de lo que cuesta, no de lo que vale. Quizá estas páginas no valgan nada, pero tampoco cuestan nada. ¿Cuál hay? Recuerdo que este domingo 21, en el picnic de la primavera, acepté todo lo que regalaban (chicles y turrones que no me gustan) sólo porque eran gratis y a alguien le iban a servir. Porque cuando tenemos que pagar todo, corremos hacia los regalos. A veces los tiramos, pero los tiramos nosotros (y no otro) sabiendo que no le encontramos utilidad.
Y parece que siempre se puede volver atrás, que podemos tirar lo que nos regalan, cerrar la página que creamos. Pero el circuito de deseos y necesidades sigue funcionando.


MB

2 comentarios:

Botis dijo...

Hola Belén, me pareció muy interesante lo que escribiste pero, más allá de eso, quería decirte que hace un par de semanas había estado complicado Facebook con un virus (Leer más) así que es probable que te acusen de enviar mails en portugues y cosas así, jeje. Hasta luego.-

María Belén Tinetti dijo...

Me parecen muy simpáticos los virus en portugues. Asocio el portugues a Brasil, calor, alegría, batido de coco, playa y mar, cantar y bailar, tomar sol, caminar descalso.

Y después de una conversación nocturna con un virus por chat, nos llevamos muy bien.