lunes, 11 de agosto de 2008
Casa de color
Atilio tenía veintitrés años. Caminaba por una vereda arbolada absorto en sus pensamientos. Al pasar por una casa deshabitada de mayólicas bordó escuchó una explosión proveniente del interior. “Todo hombre es inmortal hasta que se demuestre lo contrario” se dijo –para calmar la pequeña inquietud que se le había despertado-, sin abandonar la marcha. Llegó a la esquina y, por si había ocurrido un accidente, avisó al policía sobre el estruendo. Al darse vuelta para indicar la construcción, no la reconoció. Debía ser esa, pero ahora era azul, y ninguna otra casa cumplía las demás características (dos ventanas, una puerta de dos hojas, una maceta con petunias). Pese al cambio de color, el oficial le dijo:
-Le creo Sr. Hace tres días, yo estaba cuidando el tránsito acá y esa casa era verde. Una mujer oyó un ruido ensordecedor y a partir de entonces, lo que ahora usted ve azul, fue rojo.
8 de septiembre de 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Lindo blog, lindas historias. Volveré. Espero que vuelvas tú también. Saludos.
Publicar un comentario