Siento la necesidad de decir algo y no sé qué. Creo
que me volvió esa necesidad de escribir cuentos, ese sentimiento raro que
aparece antes de encontrar una idea y que me invita a sentarme a buscar.
Creo que hay algo muy mágico en contar de forma
simpática cosas cotidianas. Porque las cosas cotidianas nos pasan a todos pero
lo mágico está en verlas con cierta distancia para poder asombrarnos de ellas.
Hace un tiempito, un sábado cerca de las 10 de la
noche llamé a mi mamá por teléfono y mientras hablábamos yo estaba tomando
mate. Y ella dos veces me dijo “Estás tomando mate. ¡Qué rico!”. Y yo le sugerí
que en lugar de desearlo fuera a prepararse uno. Me encanta poder desear y
poder disfrutar de algo que está tan cerca, algo tan simple.
Estoy pensando en cosas simples y mágicas y estoy
escuchando una canción de Calle 13. Se me viene a la mente el realismo mágico
de García Márquez. “Ven conmigo a dar un paseo por el parque porque tengo más
cuentos que contarte que García Márquez”.
En el verano leí Cien años de soledad. Me partió la
cabeza. Me fascinó. Me generó una terrible envidia sana. Me encantó el momento
en que el autor es también un personaje, amigo de Aureliano Buendía, cuyo
apellido paterno en realidad era otro pero él no conocía a su padre, que había
muerto antes de su nacimiento. Este amigo, Gabriel, cree los relatos de
Aureliano sobre su tío abuelo, el Coronel Aureliano Buendía porque éste había sido
compañero de su tío, el Coronel Gerineldo Márquez.
También me encantó cuando llovieron flores
amarillas, el día que murió José Arcadio Buendía.
Me parece fascinante que diga todo tan simplemente
y a la vez haga denuncias sociales tan contundentes.
Sigo con ganas de escribir un cuento...
Leí algo así como una conferencia de Borges donde
dice que “lo importante es el hecho de que el escritor es un amanuense, él
recibe algo y trata de comunicarlo, lo que recibe no son exactamente ciertas
palabras en un cierto orden, como querían los hebreos, que pensaban que cada
sílaba del texto había sido prefijada. No, nosotros creemos en algo mucho más
vago que eso, pero en cualquier caso en recibir algo”*. Salvando las distancias
–porque quién puede compararse con Borges- me pasa que los cuentos me llegan. Me
siento a escribir y los recibo. No hay un plan, una historia planeada.
Simplemente llegan. Escribo una frase y esa lleva a la siguiente. Y cuando dejo
un pequeño misterio no es intencional; yo misma desconozco la respuesta. Supongo
que a otros escritores les pasará algo parecido. No creo que Gabriel sepa quién
y por qué mató a José Arcadio.
Pero volviendo a Borges: Estoy segura –tanto como
uno puede estarlo al hablar de cosas desconocidas- que todas las historias
existen en el universo y uno las recibe, las baja al papel. Lo único que me
genera dudas de esta teoría es la distribución desigual de historias. Me
resulta llamativo que todos los cuentos recibidos por Borges sean excelentes.,
y los demás ¿qué?
Pero ahora que siento que hay una idea dándome vueltas,
prefiero que “la inspiración me encuentre trabajando”.
30 de junio de 2012
* Jorge Luis Borges, Acerca de mis cuentos. Disponible
en http://www.apocatastasis.com/jorge-luis-borges-acerca-de-mis-cuentos.php#axzz1zJ20Sw9N

1 comentario:
Me gusto mucho Lar. A algunos se nos va la vida insistiendote para que vuelvas a escribir cuentos: Borges, Yo, el Universo. Espero que nos hagas caso y si necesitas un protagonista apuesto para tus cuentos, yo te cedo mis derechos de imagen. Beso grande!
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