Llegábamos el domingo a la misa del colegio. Ni bien atravesamos la
puerta grande de la entrada vimos al Padre Alfonso cruzando el hall,
desde las oficinas hacia la capilla. Al verlo, la abuela se detuvo, y
desde el umbral, le dijo con picardía "¿Usted sabe quién soy yo?" y
Alfonso, con su suavidad y ternura, le dijo "Sí, usted es la madre de
los Tinetti". Conforme con la respuesta, seguimos caminando y entramos a
la capilla.
Después de la misa, Alfonso saludaba en el hall. Nosotras
primero saludamos a mucha gente adentro. Salimos de la capilla y
nuevamente la abuela le preguntó si la conocía. Ya quedaba poca gente en
el hall, y la abuela, el Padre Alfonso y yo formábamos un triángulo. La
abuela le dijo:
-Yo no vivo más en acá- y Alfonso me miró a mí como diciendo "¿Dónde vive?" mientras la abuela seguía explicando- pero cada vez que vengo a 9 de Julio digo "yo tengo que ir a la misa del Padre Alfonso".
Terminada la frase, Alfonso le preguntó:
-¿Dónde vive?
Entonces la abuela me miró a mí como diciendo "¿Dónde vivo?" y yo le dije
-Sí, abue, vos vivís en 9 de Julio.
Y ella asintió pero se excusó:
-Ah, sí, sí, pero yo soy de Quiroga.
Terminamos el domingo a los besos y los abrazos, y Alfonso que sabía que menos pregunta Dios y perdona, valoró más el afecto que la memoria.
-Yo no vivo más en acá- y Alfonso me miró a mí como diciendo "¿Dónde vive?" mientras la abuela seguía explicando- pero cada vez que vengo a 9 de Julio digo "yo tengo que ir a la misa del Padre Alfonso".
Terminada la frase, Alfonso le preguntó:
-¿Dónde vive?
Entonces la abuela me miró a mí como diciendo "¿Dónde vivo?" y yo le dije
-Sí, abue, vos vivís en 9 de Julio.
Y ella asintió pero se excusó:
-Ah, sí, sí, pero yo soy de Quiroga.
Terminamos el domingo a los besos y los abrazos, y Alfonso que sabía que menos pregunta Dios y perdona, valoró más el afecto que la memoria.

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